...Mientras no salga el sol.

Este blog, lo eh creado con el proposito de subir una novela web. Es especialmente para cualquier adolecente poco adicto a la leectura...

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Mientras no salga el sol...

capitulo.10

 

Era John y Bryan, acorralando a una pequeña en la esquina de la calle de enfrente, miré aun mas, me aleje de Verónica sin darle explicaciones, y comencé a caminar hacía ellos mientras abrochaba mi pantalón seguido de mi camisa, cuando llegue... era demasiado tarde.  John estaba tomando a la chica de sus brazos con sus manos, deteniéndola... ¿para Bryan? Corrí aun más deprisa, tropecé 4 veces en el transcurso, cuando logré llegar me lance sobre John con un empujón, y con un golpe para Bryan.

 

-¡No la toques animal! -le grité mientras volteaba a verla.

-Nicholas. -pronuncio mi nombre aquella chica, causante de mis desvelos y de mis pensamientos hacía ella.

-Sara... -le dije mientras la miraba a los ojos. -¿Estás bien?

-Sí. No era necesario... -respondió ella mientras me miraba confundida.

-Vamos a casa... -le dije mientras tomaba su mano y caminaba con ella algo apresurado dejando a ese par de idiotas ahí, no me tome la molestia de darla información de mi a nadie, deje a todos, inclusive a Verónica, y emprendí mi camino con Sara.

 

En el camino, ella me miraba de vez en cuando, mi vista solo iba clavada en el suelo, mientras me preguntaba una tras otra vez... ¿Qué estupidez iba a cometer con Verónica?.

 

Seguía entrado en mis pensamientos, hasta que ella me saco de tales con una pregunta que realmente me puso nervioso y tenso.

 

-Nicholas. ¿Qué hacías con esa chica? -preguntó ladeando su cabeza y deteniéndose.

-¿C... como? -pregunte con mis manos dentro los bolsillos traseros de mi pantalón.

-Sí, bueno, tu... -la interrumpí.

-¿Qué viste? -pregunté con vergüenza y nervios.

-Bueno, eso es lo que te iba a preguntar, aun no sé qué es lo que hacían, pero tú... estabas sobre ella, como sí... fuera una deliciosa hamburguesa. Pusiste tus labios en los suyos... ¿Por qué lo hiciste?  -preguntó mirándome interesada.

-¿Pero de que hablas? No me vengas con que no sabes... que es un beso. -balbuceé.

-¿Beso? -Preguntó- ¿así se le llama, cuando acaricias los pechos de una chica?

-¡Que! ¡No! ¡No! -Respondí algo asustado- ¡Yo no los acariciaba!

-¿No? -Ella me miro realmente sin entender- ¡Tú me confundes! Solo... dime que hacían, es que... quisiera saberlo.

-¿No sabes que es un beso? -Pregunté- ¿Nunca te pidió un beso tu padre? ¿Tú mama? ¿Nunca tuviste un novio? Bueno aun eres pequeña... -ella negaba a todo lo que le preguntaba- ¿Nunca miraste una película en las que... había besos? ¿Oh una novela? ¡¿Nada?! -estaba tapizado de cuestiones.

-No, yo... creo que no. -Ella bajo su mirada- ¿Es malo un beso? -preguntó realmente inocente.

-Depende... Si tienes novia,  y lo haces con otra persona, es malo, pero no deja de ser algo especial, bueno... para mí lo son.

-¿Entonces... es especial esa chica, Verónica? -preguntó indiferente.

-¡No!, solo que... Un momento, ¿Cómo sabes su nombre? -pregunté arqueando una de mis cejas.

 

Su expresión de tranquilidad se paralizo un poco y comenzó a tartamudear, volvía a preguntarle lo mismo, pero ella solo retrocedió mientras miraba la luna evadiendo el tema.

 

-Dime, por favor. -le dije mientras entrelazaba mi mano con la suya, ella rápidamente volteó a echar un vistazo y me miro intranquila.

-¿Por qué tomas mi mano? -preguntó.

-Bueno... eso es como un, símbolo de "Dime, confía en mí" -sonreí un poco y ella lo hizo seguido de mí.

-Bueno, Nicholas... yo, imagine que se llamaba así, es lo típico en las chicas como ella, solas por las calles a las 9 pm.

-¿Lo típico? -Pregunté sin entender- ¿Crees que ella es una fácil? -mi tono de voz estaba volviéndose algo grotesco.

-No. -Ella seguía indiferente- solo que...  así son las chicas de hoy. -su voz era tan serena y pacífica.

 -¿Entonces, tu has de ser igual que Verónica? después de todo... ayer me encontraste a las 10 pm, en la calle, una hora más tarde que ahorita. -sonreí victorioso de haberme burlado de su teoría.

-No.  -Volteó a verme- Yo soy diferente...

-¡JA! ¿Quién no se daría cuenta de ello? -sonreí, ella al instante figuro un arco con sus labios mientras me miraba con... timidez.-Eres demasiado diferente, -sin darme cuenta, estaba acariciando su mejilla con el torso de la palma de mi mano.- Eres especial.

-¿Especial...? -ella bajo su mirada al suelo.

-En sentido fenómeno. -bromeé un poco, y ella dio una pequeña risita haciendo ruiditos curiosos.

-Nicholas. Tan solo llevamos 3 días de conocernos, pero me gustaría saber si, ¿Somos, amigos? -preguntó ella con pausas.

-Pues claro que sí. -volteé y la mire sin interrupciones, volvía a apreciar su hermosa mirada verdosa,  me sentía seguro a su lado... sentía que mis deseos de estar más tiempo con ella iban creciendo, y aun no sabía bien porque.

-Vamos a casa, ya es noche. -ella desvió su mirada y comenzó a caminar, nuestras manos seguían entrelazadas, y así comenzamos a caminar, sin duda alguna la rarees de ella me comenzaba a gustar, era diferente... y a como mi corazón lo sentía, era única.

 

 

 

- CONTIANURA

 

 

MUI POCO! PERO ESQE NO EH TENIDO TIEMPO SORRI CHAU :/

mientras no salga el sol

CAPITULO.9

 

-¡Hey! ¿Tan viejo me veo? -pregunté entre carcajadas.

-Bueno... perdona. -dijo ella cubriendo sus ojitos con sus manos. -es que, soy pésima acertando edades.

-Tengo 18, casi 19. -le susurré, con algo de pena- creerás que soy un...

-¡No! No pongas palabras ni creencias en mi boca. -dijo ella mientras sus manos se ponían al frente en alto.

-Bien... eso es bueno. -sonreí- ¿Y... tienes novio? -pregunté indiferente, dando cortos sorbos a la adicción que tenía en una de mis manos.

-¿No? -ella rio apenada- me dijeron que tu si tenías.

-¿Ah sí? -volteé a mirar a Chester, mi orgullo hacia el desapareció en un instante.

-Jajaja, sí. -ella se acerco a mí.

-Bueno, por suerte... ella no está aquí. -le dije acercándome aun mas.

-¿Por qué debería de ser una suerte? -sentí sus manos acomodando un poco el cuello de mi camisa.

-Bueno... -no me controlé y mire su... perfecto escote dejando al descubierto un poco su adorable pecho.-No lo sé... tal vez, por cosas que puedan pasar, no muy agradables para ella.

-¿Cómo... que tipo de cosas? -sentí su mirada sobre mis labios.

 

Parpadeé lentamente, y ¡WOW! Valla que soy veloz, mis labios se encontraban sobre los suyos, por fin volvía a besar a mi manera, Margaret me controlaba, y me mordía, ¡Cosa que era detestable!, ella lo hacía con delicadez, fui resbalando mis manos por su cintura hasta apretarla contra mi cuerpo, ella sonrió y seguimos besándonos.

 

-Ahora comprendo que tipo de cosas... -susurró ella mirándome.

-Aja. -no le tome mucha importancia, pude notar cómo iba perdiendo la noción de todo, solo bebía y bebía mas de ese liquido dentro de aquel bote de lata.

-Nicholas. -ella me detuvo- ya vasta...

-¿Qué? ¡Shh! -mis labios comenzaron a tatuarse en su cuello, sus respiraciones algo apresuradas y llenas de placer se volvían desquiciantes, me... excitaba.

-Nicholas... -sus manos comenzaron a meterse entre mis risos.

 

Abrí mis ojos y me di cuenta de lo que sucedía. Ahora ella se encontraba sentada sobre el cofre del auto de John y yo recargado en el, entre medio de sus piernas, mi camisa estaba desabotonada de los primeros 5 botones, estaba aun mas despeinado de lo habitual, y la pretina de mi pantalón estaba desabrochada, abrí mis ojos con impresión después de ver lo que estaba a punto de ocurrir, ¿me importo? Comencé a reír, si era la hora... ¿Qué más daba? Comencé a besarla nuevamente sobre los labios, para luego penetrar su boca con mi lengua, cada segundo era cada paso que iba ocurriendo para dar una fuerte explosión de hormonas dentro de mí. Ahora mi brazo se encontraba rodeando la cintura de ella, aferrándola a mi pecho, mientras que mi otra mano se deslizaba indecentemente bajo su blusa, hasta poder desabrochar el botón de su sujetador.

 

Escuche una voz entre los jadeos de ella, una voz familiar, una voz dulce y encantadora, diciendo una conjugación de palabras, que no lograba entender, abrí mis ojos buscando señal de aquello, mientras tanto Verónica besaba mi cuello con pasión, cuando desvié mi mirada para volverla a besar... pude encontrar lo que buscaba.

 

Era John y Bryan, acorralando a una pequeña en la esquina de la calle de enfrente, miré aun mas, me aleje de Verónica sin darle explicaciones, y comencé a caminar hacía ellos mientras abrochaba mi pantalón seguido de mi camisa, cuando llegue... era demasiado tarde.  John estaba tomando a la chica de sus brazos con sus manos, deteniéndola... ¿para Bryan? Corrí aun más deprisa, tropecé 4 veces en el transcurso, cuando logré llegar me lance sobre John con un empujón, y con un golpe para Bryan.

 

-¡No la toques animal! -le grité mientras volteaba a verla.

-Nicholas. -pronuncio mi nombre aquella chica: causante de mis desvelos y de mis pensamientos hacía ella, la chica que robaba mis sueños...

 

 

Continuara...

 

buhh este salio cortito chau :D

Mientras no salga el sol...

¿Qué podría hacer hoy? En domingo... ¡Y solo!

 

Pero tenía una respuesta a mis preguntas: Sara.

 

Cubrí mi espalda y pecho desnudo por una camisa polo negra, luego de ponerme unos Jeans algo desteñidos,  unos vans  tintos. Salí de mi cuarto con mi chaqueta en mis manos y con mi billetera integrada en el bolsillo trasero de mis pantalones.

 

-Adiós infierno... -dije dando un largo suspiro, y saliendo de mi casa sin avisar oh dejar alguna nota entre los imanes con forma de frutitas del refrigerador.

 

Me ahorre en cruzar una larga caminata de mi casa ah la casa de Sara, y sencillamente brinque la barda que las dividía, dos metros de altura era poco. Cuando ya estuve en su territorio peine un poco mis risos y me acerque a tocar la puerta, antes de hacerlo, un señor de cara rígida y algo agotada había abierto la ancha, desgastada, y solida puerta de madera podrida.

 

-¿Disculpe, se encuentra Sara? -pregunté tratando de disimular mi interés por ella.

-¿Quién la busca? -preguntó, mirándome de pies a cabeza.

-Bueno... un, un amigo... bueno soy su vecino. -Volteé a mirar mi casa, el señor volteó seguido de mí.- ¿Usted es su padre?

-¿Sí? -el pauso y me miro- Ella no puede salir.

-¡Sí! Lo sé ella me lo ah dicho, de verdad... ¿no podría pasarle el castigo, solo por este día?

-¿Castigo? -el señor me miro como si... ¿no hubiese un castigo?

-¿Sí? -Lo miré algo confundido- Ella me dijo, que... -el me interrumpió.

-Hay... Sarita Sarita. -Susurró para sí mismo, mientras negaba con su cabeza y su vista de clavaba en el suelo.

-¿Disculpe? -Pregunté- ¿Y, entonces no hay castigo?

-¿No?

-¿No? -lo miré con mi seño fruncido, y lleno de confusión.

-Digo... ¡Sí!

-¿Sí? -ahora mi rostro era de desilusión.

-¿Sí? Digo, ¡Si! Si hay castigo, si bueno... ella... -lo interrumpí.

-¿Qué hizo ella, para estar castigada en domingo? -alce mi ceja realmente interesado.

-Bueno... -el señor parecía estarme, mintiendo- Ella, ella... -el estaba nervioso- ella, bueno ella no ah hecho nada. -el señor me miro como si estuviese seguro- Y por eso la castigue.

-Deste... déjeme ver si entendí. ¿La castigo... por qué? ¿No hizo nada? -si pensaba que este tipo necesitaba atención psicología, ahora lo pienso aun mas. ¿De verdad será su padre, oh es un loco que entro a la casa?

-¿Sí? -el solo retrocedió e iba a cerrar la puerta, cuando...

-¡No espere! -lo detuve mientras me introducía a la casa, con un poco de miedo.

-¿Qué más quieres muchacho? -preguntó con algo de enfado.

-¡Solo quiero ver asara! -le dije- ¡Sara! -comencé a pronunciar su nombre con mi voz lo suficientemente alta para que cualquiera pudiera escucharla, cualquiera... que estuviese dentro de la casa.

-¡Calla! -el señor me agarro de la chaqueta, y me empujo hacía una pared mientras me zurraba- Deja a mi hija en paz...

 

Tras unas cuantas miradas desafiantes, solo desvié mi mirada, mientras acomodaba mi camisa algo arrugada, salí de la casa sin decir algo más... ¿Por qué su familia y ella eran tan raras? ¿Por qué ella no podía salir? ¿En verdad estaba castigada? ¡Su papa era un lunático!, al menos eso me dio a pensar...

 

Pasé por un lado de mi casa, y sin voltear a ver algún rastro de vida, seguí mi camino rumbo a... nada. Caminé hacía el parque más cercano y me senté en un columpio que rechinaba aturdidoramente, el fresco viento me columpiaba con suavidad, estaba tan desilusionado... mis únicas intenciones, eran volver a estar con ella, volver a tenerla cerca de mí, con sus tiernos actos... y algo confusos. Por una parte... desfrutaba de estar solo, a compañía de los solitarios juegos del parque, extrañamente no había ningún niño jugando, hasta que... escuche unas risas a mis espaldas, volteé con curiosidad, ¡Valla! Miren, pareciera que los hubiese invocado, eran: John, Bryan y Chester y por desgracia, no venían solos, traían a unas chicas que debo admitir, eran impactantemente hermosas, alce mis cejas con incredulidad. Después de todo, yo los seguía mirando como mis ineptos e inservibles amigos.

 

-¡Hey chicos! -dije mirándolos como un padre orgulloso.

-¡Campeón! -dijo John mientras topábamos nuestros puños.

-Hey Amigo, quiero presentarse a una chica que quiere conocerte -dijo Chester el solo sonrió mientras tras sus espaldas salía una chica esbelta con sobrantes atributos femeninos, sonreí mientras la miraba de pies a cabeza con mi sonrisa de seducción y puedo admitir que en mi expresión  había un poco de lujuria, la chica se colocó justamente enfrente de mí, y estrechamos nuestras manos, era perfectamente moldeada ah mi gusto.

-Debo admitir, que me levantaste el ánimo. -dije palmeando la espalda de Chester y susurrándole en su oído.

-Sí, lo supuse... después de todo, creí escucharte que estabas arto de Margaret.

-Bueno, sigue escuchando de esa manera... -le dije con una sonrisa de oreja a oreja.

-Tratare... -respondió mi amigo mientras para a completar el perfecto momento, me extendía un bote de lata, si no lo malinterpreto, era cerveza.

-¿Bromeas? -le pregunté mirando como lo extendía en el aire.

-Tomalo, relájate. Nadie se dara cuenta... -dijo mientras reía.

-Chester, no. -le dije empujando un poco su mano, con su bote fuera de mi vista.

-¡Oh Vamos Nicholas! -dijo con burla.

-Eh dicho que no. -le respondí.

-¿No? -John y Bryan se acercaron dejando a sus chicas a unos cuantos metros de nosotros, en sus rostros había seriedad con una especie de burla- Lo tomaras y te callas.

-Chicos... -rasque mi nuca- ¡Bien, Bien! -dije mientras tomaba el bote.

 

Los chicos comenzaron a reir, y siguieron con sus chicas, la chica la cual parecía estar dentro de mi propiedad se acercaba meneando sus caderas de un lado a otro, parecía otra versión de Margaret, pero explícitamente... mejorada.

 

-¿Y bien? ¿Cuál es tu nombre? -preguntó mientras su seductora actitud trataba de controlarme.

-Nicholas, ¿y tú? -pregunté tomando un sorbo al bote.

-Bien, soy Verónica. -dijo sonriendo.

-¿Verónica? -Alce mi ceja- ¿Qué edad tienes verónica?

-15 años. -respondió algo apenada.

-¡Mentira! -le dije entre risas.

-¡De verdad! -respondió riendo junto conmigo.

-Pues si me permites... no pareces de 15. -dije echándole otro vistazo a su irresistible cuerpo.

-Bueno, dejando mi cuerpo en otra parte... solo mírame a los ojos, veras mi edad en ellos.

 

La miré a los ojos. Cuánta razón tenía, sin mirar su cuerpo y solo mirando sus claros ojos castaños notaba lo pequeña y natural que era. Por un momento, cuando por primera vez la aprecio mi vista, creí que era una del montón, tal vez... no sé, era la chica que estuviese buscando, pero... ¿Por qué hacerme ilusiones? Apenas la iba conociendo, entre nuevamente a la realidad, ella bajo su mirada realmente sonrojada, sonreí un poco mientras la miraba como lo hice la noche anterior, cuando me encontraba entre los brazos de Sara.

 

-¿Tu que edad tienes? -preguntó ella interesada- ¿20? ¿19? -cuestiono.

-¡Hey! ¿Tan viejo me veo? -pregunté entre carcajadas.

 

 

Continuara...

 

LES SUBIRE DOS CAPS :D

Mientras no salga el sol...

CAPITULO.O7

 

-Ni tu... ni nadie, me prohibirá nada.

 

Retrocedí mientras salía veloz mente por la ventana del ático, comencé a caminar, de un lado a otro... mi estomago comenzaba a pedir alimento. Tenía tanta sed... 

 

Mis pupilas se dilataron, y me dirigí a la casa, busque en el refrigerador, ¡Lo encontré!, estaba ese frasco lleno de sangre. 

Comencé a beber sin remordimientos, al terminar, limpié mi boca con el reverso de la palma de mi mano.

 

Y salí hacía aquel farol de luz, me agarre del tubo con una mano, y comencé a dar vueltas, aun no sabía por qué lo hacía, pero me resultaba divertido. Escuche como se abrían las puertas del balcón de la casa de al lado... si, el abría sus puertas mientras miraba el cielo y daba un lago suspiro.

 

Esboce una sonrisa, y ladee mi cabeza, comencé a caminar hacía su casa, brinque la barda que la dividía de la mía, y luego sin que él se diera cuenta, escale por las paredes hasta estar en su balcón. El ya estaba dentro su habitación, quitando su camisa dejando al desnudo su pecho... comencé a observarlo con intriga. ¿Por qué se cambiaba de ropa? Comenzó a retroceder mientras se ponía la camisa, hasta que... su cuerpo choco con migo.

 

El rápidamente volteó y dio un pequeño salto con su expresión de susto. Pude notar, que al verme, su expresión de espanto... se convirtió en timidez. Sonreí sin mostrar mi afilada dentadura, y el sonrió seguido de mi.

 

-¿Cómo subiste? -preguntó.

-Volé. -le dije sin quitar mi sonrisa.

-¿Volaste? -el solo negó con su cabeza, entre risitas. -Eres una caja de sorpresas.

-¿Ibas a dormir? -le pregunté.

-No. Estaba... pensando en alguien. -el se sentó sobre esa cosa cuadrada y acolchonada.

-¿Alguien? -repetí. El palmeo esa cosa cuadrada, en un espacio vacío a su lado, lo mire confundida.

-Ven... siéntate. -el entre cerro sus ojos.

-Ah. -me acerque y me senté con miedo, sobre esa cosa.

-¿De... verdad, es tas castigada?, oh... ¿fue un pretexto? -el me miro con desilusión.

-No quisiera hablar de eso. -le respondí.

-Sara... -el pronuncio mi nombre- ¿Qué edad tienes?

-No lo sé. -respondí. - Supongo que 14.

-¿Supones?, Eres bromista eh. -el sonrió, como si mis palabras fueran de mentiras.

-¿Bromista? -cuestione.

-¿En verdad... no quieres salir mañana? -preguntó el humano necio.

-No señor Nicholas. -dije con seriedad.

-¿Por qué me llamas señor? -Preguntó.- Solo dime Nick.

-Entendí Nicholas. - mire sus ojos.

-Nick. -repitió volviendo con su necedad.

-Nicholas. -le dije levantándome de ahí.

 

Narra/Nicholas.

 

La mire con confusión, y rápidamente la tome del brazo, le sonreí lo mas sincero que pude, y le rogué con cortas palabras que se quedara. Ella solo asintió, volvimos a sentarnos sobre la cama, yo me recosté, y ella solo me miraba sentada en la esquina, por fin podía platicar con esa chica, tenía 14 años a como lo imaginé.

 

La noche pasó rápido. Ahora ella se encontraba sentada justamente a un lado mío, mi cabeza estaba en sus piernas, y jalaba suavemente de mis risos mientras los miraba, como si nunca hubiese mirado a alguien con el pelo rizado. Mientras a mí... a mí solo me bastaba estarla observando, cada parte de su curiosita cara, era algo maravilloso, ella era tan inocente, y tierna, al menos eso parecía...

 

Poco a poco fui quedándome dormido en sus brazos, sus frágiles y delicadas caricias me envolvieron entre bostezos y lentos parpadeos.

 

Cuando volví abrir mis ojos la resolana del sol pegaba en mi rostro y parte de mi pecho, me molesto un poco su dichosa entrada por una persiana doblada de mi ventana, me levante tallando mis ojos, y fue como recordé que anoche me había dormido a compañía de la chica más rara y hermosa en el mundo entero. Suspiré mientras despeinaba aun más mis risos y fue como escuche... "Nicholas, baja a desayunar" gritó mi madre desde abajo.

 

-¡Ya voy! -Le dije algo fastidiado- Hoy, domingo, sin planes... -sentía lastima de mi mismo ¿Cómo es posible que yo, Nicholas Jonas, No tenga nada que hacer en domingo?- Sin Margaret. -rápidamente una sonrisa de emoción y libertad, había habitado mi rostro.

-¡Nicholas! -Mi madre volvió a gritarme, así que cedí a colocarme un par de calcetines en mis descalzos pies y baje a la planta baja.- Nich.... -ella estaba preparada para volver a gritar mi nombre con su chillante voz, antes de que lo hiciera pude aparecer sentado a un lado de Joseph mirando el televisor...

-¡Estoy aquí! -respondí.

-¡Ven a desayunar! -la voz de mi madre sonaba realmente  molesta.

-¿Y ahora que le eh echo señora? -pregunté sentándome en uno de los pequeños bancos del living.

-¡Ayer escuche ruidos de tu cuarto! -ella picaba una especie de, cebolla, solo que... parecía estar podrida.

-¿Ruidos? -Pregunté rascando mi nuca- ¿Pero de qué rayos hablas mama? -me puse algo nervioso y tenso, ¿acaso ella... nos miro Sara y a mí?

-¡Si Jovencito! ¡Ruidos! -Ella volteó a mirarme.-¿Con quién rayos estabas?

-Eh, bueno... con Margaret. -le mentí, no podía decirle que con una "amiga" la cual vivía en la casa abandonada de al lado, sería estúpidamente ilógico, ¿no es así?

-¿Con Margaret? -sentí como mi madre se relajaba un poco mas- ¿Y... que hacía Margaret aquí a las 12:00 am? -Ella alzo su ceja algo burlesca y curiosa- Amor, ¿No me digas que...?

-¡No!, ¡No!, ¡Mama! -respondí realmente sacado de mis orbitas amables. ¿Cómo diantres puede pensar eso de mí? ¡Y con Margaret! Simplemente: Iug.

-¡Hay! Nicholas... puedes confiar en mí. -ella puso su mano sobre mi hombro.

-¡Mama! Santo cielo... -toque mi frente con la palma de mi mano, aun estaba colapsando por esa gran ¡Gran! Estupidez que mi madre había pensado...

-Pero mama... ¿Cómo puedes pensar eso de mí? ¡No, No! ¿Cómo puedes pensar, que... pasaría tal cosa entre Margaret y yo? ¡No no! ¿Cómo puedes pensar que con Margaret?

-Hay mi amor, es que... nada se puede esperar de Margaret. -mi madre sonrió para sus adentros mientras miraba algo burlesca mi expresión de fastidio.- ¿Entonces... que hacían?

-¡Como puedes evadir el tema! -le replique mientras me levantaba del banco y me dirigía con largas zancadas a mi cuarto.

-¡Nicholas! -fue lo último que escuche de mi madre...

 

Estaba tan desconcertado, ¿Margaret? ¿Acaso... mi mama hablaba en serio? ¿Cómo puede pensar que yo... perdería mi virginidad con Margaret? ¡No! Esto es algo estúpido, sería mejor que deje todo esto que paso en el cesto de basura más cercano, pero... ¿Con Margaret? ¡Mi madre se paso esta vez! Definitivamente... ¡Sobre paso los limites!

 

Me tiré a la cama mientras tallaba mi rostro con despecho, realmente la incoherencia de mi madre me había atontado, ¡Y hablo enserio! ¡Sufrí traumas psicológicos! Bueno... solo hay que olvidar, y seguir adelante... ¿Qué podría hacer hoy? En domingo... ¡Y solo!

 

Pero tenía una respuesta a mis preguntas y esta era: Sara.

Continuara...

dure tanto sin subirles! :/ lo siento demaciado andaba de vacasiones  :]

Mientras no salga el sol...

Mi reacción fue: sorpresa. Era una vez más... ella, tan hermosa... tan fría, con sus increíbles ojos verdes, mi cabeza estaba sobre sus piernas, y sus manos acariciaban cada parte de mi rostro con delicadez.

 

-Sara... -pronuncie su nombre con una dificultad ostentosa.

-Hola. -ella me miraba a los ojos, con una cálida sonrisa, que me reflejaba confianza.

Solo podía mirar a ella. Tras segundos de observarnos con un tímido silencio, decidí levantarme del suelo, ella desvaneció su sonrisa, y comenzó a figurarme nervios.

-¿Cómo, me encontraste? -me levante del suelo con dolores y debilidad.

 

Sara se mantenía retirada de mi, mientras yo miraba todo con detalle, era algo sorprendente, ¿Dónde quedo Michael y su pandilla? No había nadie, más que ella y yo... la volteé a mirar mientras con la manga de mi camisa limpiaba poca sangre que salía de mi labio.

 

-¿Te hicieron algo? -pregunté mirándola con preocupación.

-Nada. -ella pronuncio, mientras se acercaba a mí.

-¿Dónde están? ¿Cuándo se fueron? ¿Estaban aquí cuando llegaste? -mis preguntas eran inmune a ella, puesto que solo me dijo:

-Vamos a casa. -Comencé a caminar tratando de buscar una respuesta mis preguntas.

 

Ella caminaba en silencio con su vista al frente, sin hacer pausas, volteaba a verla en momentos, pero parecía que iba solo, no hablaba de nada... ni siquiera podía escuchar sus respiraciones, en ningún momento parpadeaba. ¡Ella era tan rara!

Cuando llegamos, ella volteó a mirarme, yo solo suspiré con ciertos nervios, le dije un adiós, y trate de acercarme a ella, pero no sería lo mejor. No tengo ni idea de quién era esa niña, tan rara... tan apartada de la realidad. La contemple por segundos.

 

-¿Soy fea? -preguntó mirando el césped.

-¿Por qué lo preguntas?

-Me miras de una manera... diferente a las demás veces. -¿Cómo es posible que ella notara como la miraba? Ni siquiera me estaba viendo.

-Yo... -no sabía que responderle. Ella era increíblemente hermosa, pero... como le iba a preguntar una de mis tantas incoherencias, estropearía lo poco que hablamos.

-Buenas noches señor Nicholas. -ella dio vuelta y comenzó a caminar hacía la casa de al lado.

-Espera... -le dije mientras miraba como se alejaba.

-Que sucede. -Susurro.

-¿Mañana... te gustaría salir? -pregunté.

-¡No! -ella rápidamente llevo su mano izquierda sobre su boca, y luego afirmo su voz con un suave... "No puedo".

-¿Por qué? -le pregunté con curiosidad.

-Yo... estoy castigada. -ella parecía estar diciendo, lo primero que se le vino a la mente.

-¿Castigada? -Pregunté- Solo será... un rato, en la tarde. No lo sé, ir a comer un... ¿helado?

-No. -repitió con su voz segura.

-Bueno... -mire lleno de cuestión el piso. Y comencé a caminar hacía casa.

 

Narra/Sara...

 

El humano débil, me había invitado a pasear con el. ¿Helado? Me suena familiar... y aun que lo recordara, sería imposible... sus noches son mis días, y sus días son mis noches.

Su amistad quería ganar, pero mientras el tiempo pasaba me resultaba imposible, pasaban hechos que no podía explicar. Si todo seguía así... no sé que podía pasar.

 

Entré a casa, papá estaba dormido en el sillón. Subí al segundo piso, escalando por las paredes de las escaleras, era más rápido... y sencillo. Mitchell estaba ahí, sentado sobre el piso de madera,  y una pequeña foto vieja en sus manos.

-Mitchell. -me acerque a él.

 

-¡Sara! -el se levanto, y me dio la cara. - ¿Dónde estabas?

-Salí. -le afirme.

-Fuiste con ese humano...

-El me necesitaba.-Respondí.

-No te necesita Sara. No te hagas ilusiones.

-Mitchell, por primera vez... siento que le importo a alguien.

-¿A quién le vas a importar? -Su voz se quebraba.-¡Mírate! ¿Acaso no puedes imaginarlo? Somos unos monstros.

-Hay que pensar positivo. -le susurre.

-Aléjate de él.

-Ni tu... ni nadie, me prohibirá nada. -retrocedí mientras salía veloz mente por la ventana del ático.

 

Comencé a caminar, de un lado a otro... mi estomago comenzaba a pedir alimento. Tenía tanta sed... 

 

Continuara...

 

Espero qe les aia gustado chaauu :/ AWITTE/OON u.u

Mientras no salga el sol....

Capitulo.05

 

-Idiota arrogante. -dije con mi voz firme  y clara.

-¿Qué has dicho? -este se volteó a lo lejos del pasillo.

-¿Te importa? -arquee mi ceja izquierda con incredulidad.

-No te metas con fuego. -Este dio media vuelta y se sentó con sus "amigos".

 

Bufe con gran desprecio. Y volteé con los chicos, ellos me miraban asustados y nerviosos, si no es porque Margaret tomo mi mano y me jalo hacía ella, les hubiera pedido explicaciones de ¿Por qué rayos había dicho que los alejara de sus cómplices?

 

-Cariño. ¿Qué te pasa? -me senté en uno de los grandes sillones de el fondo del autobús, y ella se sentó sobre mis piernas rodeando mi cuello.

-Nada. -dije mientras apretaba el tabique de mi nariz con mi dedo índice y mi pulgar,  y cerraba mis ojos con un fuerte suspiro.

 

Pasaron dos horas con 45 minutos prácticamente tres horas de camino. "Llegamos" dijo el profesor de gimnasia. Bajamos del autobús con prisa, esa cosa amarilla de cuatro llantas no tenía algún tipo de ventilación más que esas ventanas, que más bien parecían muros de cristal, pues estaban selladas por la mugre que nunca se limpiaba. Me acerque al profesor con cuestión.

 

-¿Por qué tenía que ser en sábado? -le pregunte fastidiado.

-¿Y por qué no? -el burlo con su voz aguda y ronca.

-No sé si usted lo sabía, pero el sábado, es día en el que no estudiamos.

-No venimos a estudiar Jonas. -respondió el maestro con su típica goma de mascar apunto de caérsele por los agujeros de sus podridos dientes.-Venimos a apreciar la naturaleza y divertirnos, sin necesitad de... esos aparatitos ruidosos.

-Se llaman videojuegos. -Pause con rabia- actualícese. ¿Y Sabe algo? -iba a decirle un par de cosas, cuando Chester me jalo de la camisa y me hizo señas de que lo siguiera.

 

Bufe con fastidio y comencé a seguirlo, me llevo tras unos arbustos, tras el cual había un pequeño estanque algo profundo con un puente de madera, donde las chicas de "Ellos" se bañaban sin ropa interior, y en camisas blancas, que sencillamente se hacían trasparentes, y se untaban en su cuerpo así como la licra.

 

-¿Ves a esos borreguitos? -preguntó John, sin darme cuenta, ahí ya estaban los chicos, observando con morbosidad a aquellos pajaritos que revoloteaban en el agua.

-¿Saben que nos meteríamos en un lio? -pregunté.

-¡Lo sabemos! -respondieron casi seguido.

-Pues seré todo, pero no estúpido. No me meteré con ellas. ¿Comprenden?

-¿Oh, el niño tiene miedo? -dijo Bryan con burla.

-¡No! -Respondí refunfuñando- lo que pasa... -me quede pensando por unos minutos.

-¿Qué sucede? -cuestiono Chester.

-¡Un momento! -me aleje de ahí y los mire con frustración- En el autobús... El dijo que los alejara de sus amigos. ¿Qué rayos hicieron? -pregunté como un padre desjuiciadamente enfermo de coraje.

-Eh... -John rasco su nuca mientras miraba a Bryan.

-¿Chicos? -Negué con irritación.

-No hicimos nada... solo... -John respondía con ganas de reír- Parqueamos en sus lugares del estacionamiento del a escuela.

-¿Solo... eso? -los mire incrédulo.

-¡Sí! -dijo Bryan. -Tiene razón Nick chicos... no hay que meternos en más problemas.

-Así se habla. Ustedes saben que ellos son peligrosos. -los mire mientras caminaba hacia los demás chicos.

-¿En verdad le aremos caso a Nick? -preguntó Chester susurrando.

-¡Te escuche! -le grité desde lejos.

-Gracias Chester. -John golpeo con su codo el estomago de Chester, y se acercaron junto con migo a todos.

-Amor. ¡Ahí estas! -Margaret corrió hacia mí con una cara de miedo.

-¿Qué te sucede? -le pregunté con confusión.

-¡Alguien golpeo a uno de los chicos, mientras estaba explorando entre los arboles!

-¿Q... que? -Mire a todos- ¿A qué chico golpearon? -pregunté.

-A Mike. -respondió. Al instante escuche esos aturdidores y enfadosos pasos acercándose a mí, de nuevo el...

-Jonas. Más te vale que no te alejes de tus amigos.... Desearas no haber nacido. -este apretaba sus dientes con despecho.

-¿Y ahora que te hice Michael? -mi voz estaba débil, lo pude notar.

-¡Tus amigos, golpearon a uno de los míos! ¡No lo niegues! -respondió este.

-¿Bromeas? -Pregunté seguro- Ellos estuvieron con migo todo el tiempo.

-Miéntele a los idiotas de al lado. A mí no. -Este apretó sus nidillos mientras daba media vuelta, y se dirigía al autobús.

-¡Chicos! Tenemos que llevar a esteban al hospital. ¡Todos al autobús! -gritó el maestro.

 

Margaret entrelazo su mano con la mía, mientras subíamos al autobús los chicos me miraban con confusión, al igual que yo a ellos. ¿Si mis chicos no fueron? ¿Quién lo golpeo?...

 

 

Cuando todos estábamos ya arriba, el autobús condujo de nuevo a Bleinton, hora tras hora, hasta que nos dejo frente a la escuela, cada quien tomo su camino... tuve que vagar solo por las calles hasta llegar a casa, pero en camino tuve un grande obstáculo.

 

 

 

-Adonde crees que vas Jonas. -esa misma voz. Una sola afirmación: Michael.

-Michael. -mi voz comenzó a hacerse temblorosa, algo que nunca había pasado.

-Eres demasiado, estúpido. -este me dio un pequeño empujón, sus amigos lo esperaban enfrente de la deshabitada y húmeda calle, burlándose de cómo este iba a dejarme golpeado en el suelo.

-No molestes Michael. Yo no fui quien golpeo a Esteban. -hubo un completo silencio.

-¿Y quién hablo de ti? Eres tan patético, no golpearías ni a una mosca. -Este burlo.

-¿Entonces, porque me molestas a mí? -pregunté.

-¿Por qué? ¡Es tan sencilla la respuesta! -Este carcajeo- Tu pagas las consecuencias de tus amigos.

-Ni yo, ni ellos fueron. Ellos... hacían otras cosas. -trague saliva, mi coraje comenzaba a salir, este holgazán no me dejaría ir tan sencillamente.

-¿Ah sí? ¿Me importa? -Preguntó.- Eh... ¡No! -luego contesto a si mismo.

-Tengo que irme, no pienso perder mi tiempo con algún estúpido al cual no le tienen afectos. -creo que no debí decir eso. Pero mientras lo dije, lo disfrute.

-¿Te has escuchado? -preguntó seriamente.

-Lo eh echo.

-No sabes con quien estas tratando.

-Lo sé. -sonreí, sin mostrar mis dientes.

-Creo que ya hable demasiado.

 

 

 

 

 

Caí al piso, con un fuerte golpe que este dio en el rabillo de mi ojo, con su grande puño, mi cabeza golpeo fuertemente con el concreto de la banqueta, y no pude percatar que sucedía. Pateaba mi estomago y mi columna, sus amigos le decían que parara, antes de poder escuchar otra cosa, deje de sentir golpes, y comencé a presenciar una escena no identificada. Solo oía y oía cosas... ruidos de golpes, quejidos... incluso gemidos de dolor, mis ojos no podían abrirse, estaba desmayado pero consciente de lo que sucedía sin tener imagen de ello.

 

 

 

 

Todo lo que escuchaba se detuvo. Me percate de como unas pisadas de pies descalzos se acercaban a mí, trate de abrir mis ojos lentamente, pero falle en el intento, un aroma muy poco peculiar, me llego... sentí como unas frías manos levantaban un poco mi cabeza, y volvía a dejarla, pero ahora... sobre algo realmente helado. Abrí mis ojor con el propósito de ver ¿Quién rayos era, mi salvador?

Mi reacción fue de

: sorpeesa. Era una vez más... ella, tan hermosa,  tan fría, con sus increíbles ojos verdes. Mi cabeza estaba sobre sus piernas, y sus manos acariciaban cada parte de mi rostro con delicadez.

 

Continuara....

 

Bueno espero les aia gustado el cap, SUPER LARGO! :/ en fin, gracias a todas las ke leen mi novela, ke ah como io me doi cuenta solo son como, 4 x'd pero no importa, algo es algo no? :/ me siento mal en estos momentos, pero ia algun dia lo superare u.u adios...

Mientras no salga el sol...

Capitulo. 04

 

-¡Sara! -corrí hacía ella mientras rodeaba su cintura con mis brazos y la echaba sobre mi hombro, volví a entrar con ella en brazos a mi habitación, ella no hacía nada, la senté sobre mi cama, y le dije. -¿Estas... loca? -estaba tan asustado, ¿Qué le sucedía?

 

[ATENCION: pongan el video & sigan leyendo]

 

-Tengo que irme. -dijo ella mirándome.

-Tu... tú no te irás, hasta que me des unas cuantas explicaciones.

-Tengo que irme señor Nicholas. -ella se levanto de mi cama.

-Sara... por favor. Perdóname, ¿eh dicho, oh hecho algo que te disgustara?-¿ella me dijo Señor?.

-No. -Ella miro el piso- lo que sucede, es que... no debería estar aquí.

-¿Por qué no? -Pause, y la mire irritado- ¿Tu novio se molesta?

-¿Novio? -ella ladeo su cabeza nuevamente sin entender. ¿Acaso no hablaba en castellano?

-Solo... solo te pido que me expliques unas cuantas cosas. Ella miro hacía aquella casa abandonada.- Empezando por eso... ¿Dónde vives?

-Ahí. -ella señalo aquella casa.

-¿Bromeas? -Le pregunté- Esa casa está destruida, nadie puede vivir ahí.

-Yo sí. -ella aun miraba con preocupación.

-¿Quién era aquel chico, él que te llamo? -le pregunté con cierta curiosidad.

-Mi hermano. Mitchell. -contesto con seriedad.

-Sara. -Me acerque a ella, hasta quedar de frente, puse mi dedo índice bajo su barbilla y guie su mirada hacia la mía. - ¿Cómo llegaste... como llegaste hasta aquí? -la miré realmente impresionado, ella retrocedió con su expresión de seriedad.

-Tengo que irme... -ella salió por el balcón dando un gran salto.

 

Lo único que logré hacer con debilidad fue gritar  "Sara" mientras corría ah asomarme a al balcón. Ella ya no estaba. Todo esto... era tan raro, ¿acaso... una persona normal, se aventaba por el balcón de un segundo piso?

 

Me recosté a "Dormir" más que eso... fueron pensamientos inconclusos, ella siempre estaba tan rara, era diferente... ¿Cómo es posible que no supiera que era un abrigo? ¡No, no! Más bien... ¿Cómo es que no sabía que era la palabra novio? Además... sus ojos, son tan verdes... un verde fosforescente, encandilador, un verde que seduce. Sus labios siempre tan rojos, como si estuvieran maquillados, pero no, eran tan naturales... todo era complicado de creer. ¿Ella era un fantasma? ¡Bah! Pero que digo... estoy atrofiado, lo mejor sería que descanse....

 

 

 

Al  día siguiente...

 

Mi cabello estaba realmente alborotado, más de lo habitual,  talle mis ojos mientras escuchaba una ligera voz llamar a mi puerta.

 

-¿Mamá? -Abrí la puerta- ¡Margaret! -dije dando un corto salto hacia atrás.

-¡Hola, mi amor! -respondió ella mientras rodeaba velozmente mi cuello y besaba mis labios.

-Mar... Margaret. -ella no me dejaba hablar, sus labios presionaban cada parte de mi rostro. -¡Margaret! -alce mi voz un poco ella me miro algo apenada y se alejo un poco.

-¿Cómo amaneciste, bebe? -preguntó mientras entraba a mi cuarto.

-¿Quién te dejo entrar? -pregunte con fastidio.

-¡Tu hermano Joseph! -respondió con su vocecita de pito inservible.

-Joseph... -susurre con mis ojos entre cerrados. -¿Y a que se debe tu visita?

-¿Lo has olvidado? -Ella exclamo con saltitos- ¡Iremos de excursión!

-¡Oh! -Rasque tras mi cabeza.- Lo había olvidado.

-Cositas, apúrate nos dejara el autobús. Dejare que te cambies, te quiero en la puerta, en 5 minutos.

-Seh. -respondí tallando mi rostro con despecho.

 

¿Acaso nunca podía tener una corta respiración? Ella siempre estaba ahí, ¿así serían siempre los días de mi vida? ¿Por qué no encontrar a una chica, no tan... típica?

 

-¡Amor! -grito desde abajo.

-¡Ya voy! -le respondí  mientras colocaba mis pantalones y tomaba mi suéter.

 

Antes de salir, pude notificar como una hermosa voz me decía... "no vallas", volteé y explore con mi vista cada parte de mi habitación, no había nadie... la vos cada vez estaba más cerca de mí, hasta que cerré la puerta del cuarto, deje de escucharla. ¿Qué diantres fue eso?, baje por las escaleras y ahí se encontraba aquella preciosura falsa, de la cual supuestamente era "Novio" ella tomo mi mano y casi corriendo salimos de casa "Vuelvo en unas horas" grité por si alguien me necesitaba en mi ausencia.

 

Subimos a ese autobús amarillento pálido, y desteñido. Todos ahí nos esperaban con entusiasmo, todos mis amigos... John, Bryan, Chester, y otros que decían ser "amigos" que más bien, ni siquiera recordaba sus nombres. Esto de ser el "más conocido" de la escuela me volvía incoherente: grosero, arrogante, inmaduro. Hacía los chicos que no conocía. Y Por si fuera poco, el grupito de víboras, lagartijas, comadrejas, iguanas, lombrices... oh la especie de reptiles que sean, esas a las cuales Margaret les hacía llamar "BFF".

 

-¡hey campeón! -gritó Chester mientras tomábamos nuestros puños.

-¿Qué hay chicos? -pregunté indiferente, con la misma cara de fraude, y cansancio.

 

Todos comenzaron ah hablar al mismo tiempo, ¡Me sacaba del juicio!, estaba inconsciente de que golpearlos e era demasiada salvajes de mi parte, ¡pero ya no resistía! Mis oídos iban a reventar, tan solo sus voces fuertes y machistas diciendo cuan irresistible estaban sus novias, y de la manera en que hablaban de ellas, como si fuesen un trozo de carne cruda, preparada para asar en la parrilla. Yo solo asentía con una falsa risa, y arqueaba mis cejas con estipulo. Cuando... escuche como por el estrecho pasillo del autobús se acercaban a mis espaldas unos pasos, cada vez mas fuerte.

 

-¿Qué hay señorita Jonas? -Preguntó una voz que me sonaba conocida.

 

 ¡Pero de que voy! Claro que la conocía, más que a la palma de mi blanca mano. Volteé con mi sonrisa burlesca y mis ojos desafiantes.

 

- Miren, que grata sorpresa. -reí con burla, los chicos: John, Bryan y Chester, estaban tan mudos como si estuviesen mirando a un fantasma.

-Déjate de bromas, Jonas. -respondió este con una voz gruesa y llena de despecho.

-¿Quién esta bromeando? -Deje de reír, este se acerco más a mí.

- Si eres inteligente, cerraras tu boca y alejaras a tus chicos de los míos, ¿comprendes?

 

Este hizo un gruñido innecesario, su rudeza se demostraba con su fría soledad abstente. Se dio media vuelta, rumbo a los principales asientos del autobús, de donde él, sus amigos y sus chicas, se adueñaron. No podía quedarme callado, mi necesitad de decirle cuanta repugnación me causaba, estaba queriendo ser revelada... Yo y mi grande ignorancia.

 

-Idiota arrogante. -dije con mi voz firme  y clara.

-¿Qué has dicho? -este se volteó a lo lejos del pasillo.

 

Continuara...

 

espero les aya gustado el cap, u.u por desgracia no salio Sara :/ pero mañana saldra y no se arrepentiran, SI ME RECOMIENDAN i me doi cuenta de qe muchas chicas leen la nove subire TODOS LOS DIAS! mientras tanto seguire igual :D adios

Mientras no salga el sol...

Capitulo.03

 

-Regreso en dos horas. Mitchell, no salgas de casa... tu autocontrol no está bien.

-Lo sé, Sara... cuídate. -le dijo el asintiendo.

 

Y ella desapareció en un soplar del viento. Mitchell la espero, la espero... y la espero. Ella llego cuando él se encontraba mirando las estrellas por unos grandes agujeros del destrozado tejado de la casa.

 

-Estoy aquí, hermano. -anunció ella.

 

 Él volteó. Su ropa se encontraba salpicada de sangre, al igual sus manos y la mitad de su rostro se encontraba manchado de sangre. Sobre una pequeña mesa se encontraba un venado algo grande, el cual la pequeña había traído. Dicho venado estaba muerto y desgarrado, escurriendo de su propia sangre. Unos pequeños agujeros paralelos estaban en hechos en el cuello del animal. Mitchell se acerco a la mesa, sus sorprendentes ojos grises se transformaron en un color plata flamante.

 

-Es la última vez que lo harás. -dijo él. Se lanzo con un fuerte gruñido hacía el animal muerto.

-Iré con papa. -dijo ella saliendo de el ático.

 

Narra/Sara.

 

Me sentía muerta. A pesar de que ya lo estaba... mis sentimientos no cambiaron, daría todo por volver a ser quien era, pero no lo soy... ni lo seré.

Me encontraba tras mi padre, el cual hacía muecas mientras miraba un pedazo de periódico.

 

-Lo siento. -le dije.

-Sa... -el volteó a verme, en su cara encontré frustración y decepción.

-¡Porque lo hiciste! -dijo el gritando.

-Tú no me sirves de nada. No nos alimentas, y tu sabes el problema de Mitchell, tenía que hacerlo. -le respondí seriamente.

 

El me miro como siempre lo hacía, sin algún sentimiento, y volvió su mirada a aquella cosa que leía con atención.  Luego volteó hacía mí, mostrándome la hoja.

 

-¿Vez lo que dice ahí? -preguntó el con sarcasmo.

-No fue su intención. -defendí a Mitchell.

-¿No lo fue? ¡Ya sabemos que no lo fue! -gritó con su ronca y fuerte voz.

-Tú tienes la culpa. -recordé.

 

-¿Yo tengo la culpa? Yo no tengo la culpa de que tu hermano no pueda mirar a un humano sin... chuparlo. -pronunció con un gesto de desprecio.

-Padre... -puse mi mano sobre la suya- mamá, también era así.

 

El volteó con sus ojos cafés realmente serenados, ni un parpadear habitaba en nosotros, nuestras miradas eran fijas mutuamente. Camine hacía la puerta que llevaba al porche de la grande casa vieja.

 

-¿Sara? -el me llamo.

-Que sucede, padre. -contesté, y me detuve sin voltear.

-Perdón, por ser tan duro con ustedes.

-No pidas disculpas. Tu nunca lo entenderás... -volteé un poco- No eres uno de nosotros.

 

 

 

 

[ATENCION: pongan el video mientras leen el resto de la novela ]

 

 

Lo deje con la palabra entre sus labios. Seguí mi camino sin prestar atención a nada,  me dirigí al pequeño lago que habitaba tras la casa de al lado, comencé a limpiar cada parte de mi cuerpo, hasta dejarlo sin alguna evidencia de sangre.

 

Mi mente comenzó a recordar lo que había pasado, aquel humano débil me había mirado de una manera que nadie me había visto. Me miraba con preocupación, como si en realidad le importara a alguien. Tengo que verlo, tal vez... ¿el no me temería?

 

Di un salto sin hacer esfuerzo y me llevó dos segundos estar frente a la grande puerta del balcón de su habitación. Puse mi mano  por encima del vidrio, y lo miré. El dormida despreocupado sobre esa cosa... esa cosa cuadrada, y grande, ¿Qué era aquello, donde él estaba recostado? Muchas cosas de las cuales yo necesité, las había olvidado, desde mi transformación. 

 

Narra/Nicholas.

 

En mis sueños solo habitaba ese explícito recuerdo de ella, bajo aquel farol. Abrí mis ojos cuando en mi sueño ella había desaparecido.

 

-Sara... -dije su nombre en susurro.

 

Me senté en la cama, con mis codos recargados en mis rodillas, y sosteniendo mi rostro entre mis manos.Levanté la mirada... ahí estaba ella, tan intacta, con su cabello sobre su rostro, y con su mano sobre el cristal de la puerta, ¿Qué rayos?, afuera estaba cayendo una ligera capa de hielo.  Me levante rápidamente de mi cama, y me dirigí hacía la puerta, ella retrocedió sin expresión alguna. Abrí la puerta lentamente...

 

-Tranquila... -le extendí mi mano, ella la volteó a ver con seriedad.

-No te are daño. -le susurré mientras sentía como ella tomaba mi mano.

 

Era impactantemente fría que me quemo al tocarla. Al instante la solté y la mire con confusión, ella bajo su mirada y retrocedió.

 

-Pasa... por favor. Te estás congelando ahí afuera. -le dije con mi voz realmente temblorosa del frio.

 

Ella asintió y entro con cortos pasos a mi habitación.

Cerré la puerta y rápidamente me dirigí a mi armario, busque el abrigo que mas calentaba y lo puse sobre sus hombros, le arrime una silla y ella la miro sin entender, puse mis manos sobre sus hombros y ella solo me miro con sus hermosos ojos verdes realmente asustados, esbocé una pequeña sonrisa para causarle confianza, ella solo ladeo su cabeza sin entender nada, presione un poco sus hombros mientras la inducia a sentarse en la silla.

 

-Soy Nicholas. -le dije ya estando ella sentada.

 

Un silencio habitaba, y no era incomodo, la miraba con detalle, su ropa estaba manchada por algo rojo, la intriga me mataba, ella solo miraba como mi abrigo la envolvía, luego volteo a mirarme.

 

-¿Estas mejor? -le pregunté con lentitud.

-¿Para... que es esto? -ella se quito mi abrigo y me lo extendió con confusión.

-Bueno. Es para calentarte, y que no mueras de frio. -sonreí.

 

Ella rápidamente me miro. Realmente sin entender por qué me veía de esa forma,  se levanto de la silla y se dirigió a la puerta no tuve tiempo de reaccionar ella era tan veloz, cuando volví a parpadear ella estaba a punto de... ¿Saltar por balcón?

 

-¡Sara! -corrí hacía ella mientras rodeaba su cintura con mis brazos y la echaba sobre mi hombro, volví a entrar con ella en brazos a mi habitación, ella no hacía nada, la senté sobre mi cama, y le dije. -¿Estas... loca? -estaba tan asustado, ¿Qué le sucedía?

-Tengo que irme. -dijo ella mirándome.

 

Continuara...

 

¿Les gusto? se lo puse bn largo :/ espero qe ia le entiendan ¡ESTA MAS CLARO QE EL AGUA!

 

ATENCION!: para todas las bocas flojas, qe dicen qe mi novela es una copia de crepusculo ¡PUES ESTAN EQIBOCADAS! solo por qe ustetes malinterpretan el tema de mi novela, ¡PERO NO SE PARECEN EN NADA! es como si io dijiera qe crepusculo es una copia de dracula solo por qe sse trata de VAMPIROS  mejor no digan malos comentarios :/ se ahorran palabras qe se deslizan por mis oidos :D

 

http://adrianapietri.metroblog.com/  ese es el blog qe domina mi corazn (L) amo su novela, LLLLLLLLLLLL!, junto con la de charlotte :D la aodor, *.* en fin...

 

pd. si no ponen la cansion no tiene caso qe leean la novela -.-

 

Atte: Fernanda... ¡BYE!<3

Mientras no salga el sol...

Capitulo. O1

 

Mi vida era ridículamente normal,  juegos con mis hermanos, discusiones con mis padres, una irritante novia, todo se tornaba  en mi actitud, solía ser ese chico que se burlaba de la palabra "Amor", me resultaba imposible decirle un "te amo" a alguien. Era estúpido el significado de ese jugo de palabras... al menos eso creía, hasta que llego ella.

 

Todo comenzó...

 

Una Noche,  (11:00 pm) en la que hablaba por teléfono con mi caprichuda novia, tratando de convencerla, que solo había saludado a una vieja amiga, cerca de los bebederos, ella entre sollozos me decía "Mentiroso",  ella me decía con una voz tan segura que me había mirado besándonos, ¿Cómo puede decir eso? Ella ni siquiera fue a la escuela ese día, sus amigas le llenaban la cabeza de estupideces... ese grupito de víboras me odiaban.

 

-No. No comprendes, yo no... -interrumpido por sus gritos.

- ¡No, Nicholas! -ella  gruño- ¡No te permitiré tanta humillación!

-Maldita sea ¡Margaret! Ya te dije que no la bese. -le repetí por centésima vez.

-Nick. Te prohíbo que le hables a esa chica. -su voz era seductora y mimada.

-Tú no me puedes prohibir nada. -le aclaré con cierto fastidio.

- ¿Estas... seguro? ,  ¡Estoy harta! Mi vida es horrible, no vale la pena vivir, nadie me quiere... ¡Nadie! -Acaso  me estaba, ¿Chantajeando?

-Margaret... Tranquila hermosa. -suspiré controlando mi furia.

- ¿Dejaras de hablarle? -preguntó ella olvidando todo su teatro en un cesto de basura.

-Si eso es lo que quieres. -respondí realmente angustiado.

- ¡Te quiero, bebe! Descansa. Nos vemos el lunes. -Ella puso fin a nuestra discusión continua por más de 2 hrs. - ¿Por qué me haces esto? -pregunté mirando el cielo con desgracia.

 

Me recargue en aquella cera que dividía a mi casa, de la casa deshabitada que había a un costado, cuando pude escuchar como unos pies descalzos corrían por el césped a espaldas mías, volteé y miré por el rabillo del ojo, detecté una pequeña silueta bajo aquel farol frente a esa grande casa abandonada, observe con curiosidad tratando de rescatar una imagen de aquello que con dificultad podía

ver.

 

Me acerque con lentitud,  el farol comenzaba a parpadear,  no le di importancia, mientras menos era la distancia que estaba lejos de aquello, mas podía darle forma a lo que mis ojos observaban con intriga, poco a poco me fui dando cuenta de que, era... una niña.

 

- ¿Hola? -con mi vos realmente débil, la salude.

 

Ella no contesto, me acerque un poco más, hasta que pude quedar 2 metros frente a ella, ella tenía su mirada al suelo, sus manos tenían escurridiza pintura roja, y parte de su blanco suéter también y traía un shorts a medio muslo. A decir verdad, era verano, pero en bleinton el pequeño pueblo a las orillas de Canadá, donde vivíamos, todas las estaciones del año estaba húmedo y muy nublado, realmente casi nevando. Esa noche era precisamente cuando el clima sobresalía de fresco, me preocupe un poco, al ver que ella no hacía la mínima molestia por la fría noche. Sus pies estaban descalzos... y fue cuando noté cuando que quien había salido de aquella deshabitada casa ella era... o al menos eso parecía.

Su rostro se ocultaba tras unos cuantos mechones de su pelo que estaban cayendo por su frente, me acerque un poco más y antes de poder volver a preguntarle, oh tratarla de hacer hablar, ella levanto su mirada. Mi sorpresa fue grata, su rostro era tan blanco,  sus ojos me miraban con seriedad, no podía encontrar algún sentimiento en ellos. Sus facciones eran tan delicadas, como las de un perfecto maniquí. Sus labios eran rojizos, un rojo intenso, que destellaba con aquella pálida luz del farol.

 

Tras segundos de mirarla con cuestión, abrí mi boca dejando una abertura realmente pequeña y aun más nerviosa, le pregunte.

 

- ¿Estas, bien? -afirme mi voz, llevando mi puño sobre mis labios y tosiendo discretamente.  Ella asintió sin apartar su fría mirada de mis ojos.

- ¿Dónde vives? -pregunté acercándome un poco más.

 

 Ella volteó a mirar a aquella vieja casa solitaria, volteé seguido de ella y realmente desconcertado, comencé a imaginar que ella estaba jugándome una pesada broma.

 

- ¿De verdad? -volví a preguntar. Ella volvió a asentir. - ¿C...cuál es tu- nombre? -la miré con deseos de escuchar su voz.

-Sara...

 

Continuara... 

 

Hola, soy Fernanda, & espero que les haya gustado, se que el principio es raro... pero conforme ba abanzando la historia, todo saldra a luz. Espero la siguan leyendo, sería un honor qe me pongan en sus favoritos, me inspire en hacer una novela en un metroBLOG por que, una Niña tiene una novela realmente impresionante, & que me encanta su Blog es: BeenLovingyou. algo asi, ¡Amo su novela! de echo esta en mis favoritos, leeanla, <3

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